domingo, 5 de diciembre de 2010

Testimonio imaginario de un estudiante imaginario

A propósito de la reforma educacional de Lavín y sus repercusiones en esta caja de fósforos que es la UPLA...
Nunca he entendido ese afán recurrente de corresponder lo ficticio con “una historia real”. Me refiero a que si lo ficticio siempre es inspirado en pedazos del mundo sensible (como diría el mariquita de Platón), la ficción como sinónimo de crónica detalladamente verídica –lo real real- pareciera tener mayor valor para el consumidor (lector, televidente, auditor u otro receptor). Sin embargo, ¿qué pasaría si les contara una historia verdadera, que fuera tan dantesca que quisiéramos que fuera solo imaginación? Una historia que ya la querría Díaz Eterovic para otra aventura de Heredia o que ojalá formara parte de la amarga “Historia universal de la Infamia” de Borges. Aquí es cuando queremos que la barrera entre ficción y realidad, y la fe en las metanarrativas no hubiese desaparecido (lo digo por el cuento de terror que analizaré a continuación)
Sucede que hoy la realidad supera a la ficción (aunque en la praxis no debieran separarse), ya lo vimos con los mineros u hombres topos que salieron desde las profundidades al estrellato, ya lo vimos con el terremoto político y geológico de principios de año, ya lo vimos con la farsa constante y sobreactuadísima del imbécil de Piñera en cualquier ámbito, desde el incidente con Robinson Crusoe, pasando por el “Deutschland über alles” y llegando al obsequio de piedras de la mina San José (menos mal que no naufragaron, porque hubiera obsequiado huevos de pescado o charqui de lobo marino). Parece literatura, pero es cruda realidad. Hoy en día, la contigencia, más literaria que nunca, es fiel reflejo del realismo ruso del siglo XIX. El “Crimen y castigo” de Dostoieski representa el prisma judicial, social y ético de nuestra sociedad, donde personajes con licencias Napoleónicas (enunciadas por el protagonista de la novela) se permiten excesos y actos infaustos fundamentados en problemas serios de megalomanía. La farsa ultrateatral de Chejov, es representada por los tragicómicos personajes de gobierno, el más distintivo Piñera, que a pesar de su idiotez, chabacanería, tics y retórica de poeta UPLA, resulta entrañable en su desenvolvimiento mediático y que por anga o por manga quedará en los anales de la historia de chile, como el bufón más grande que presidió el país. Y suma y sigue, las disyuntivas Tolstoianas de una existencia que se debate entre Dios y Hombre, entre Sociedad e Individuo están presentes en el ministro Golborne, que se debate entre una postura política independiente y una futura campaña presidencial por la derecha que anhela cobijarlo, entre las buenas intenciones y el riesgo de circo mediático montado en torno a los mineros. Finalmente y como un rasgo más cercano, tenemos la figura de la educación chilena, como un bien usurpado de manera flagrante ante nuestros ojos… qué mejor argumento hubiera querido Gogol para escribir sus “Almas Muertas”, donde cada egresado de la educación media sería una estafa al fisco, por no haber sido bien educado en los programas del MINEDUC y donde la merma de horas de Tecnología e Historia los haría sujetos menos conscientes de su momento histórico, reproduciendo el sistema como los viles cadáveres que Chíchikov (protagonista de la novela) va reconociendo en su camino y representan un número más en la estafa que pretende hacia el Imperio Ruso. Queda claro aquí, quién o quiénes nos están cagando a nosotros.
Después de todo esto, es evidente que la realidad está que arde. Qué hacen leyendo “Aeropuertos” el último libro de Fuguet, viendo películas pornos de baja definición o escuchando el último disco de Arjona… acá está el mambo cabros, la realidad nunca estuvo más movida. Es el momento justo para ver un espectáculo de fuegos artificiales, donde podemos terminar un semestre con las manos limpias o sacar la cabeza del culo y mirar a los ojos al usurpador, al ladrón, al birlador de nuestro derecho y NUNCA PRIVILEGIO, por la reconchesumadre, a la educación… y disculpen que me desinfle al final del relato, porque aunque traté de hacer algo más literario y paródico con este enorme atado de mierda contingente; me hierve la sangre cuando me miran las hueas sin permiso, que me agarren el culo que no tengo, con las manos sucias y una sonrisa burlona en la cara… que me caguen con el crédito o estén reevaluando mi situación sin dejar que les pregunte porqué hacen esa wea tan arbitraria los muy maricones, respondiéndome que es una política ministerial y que vaya a reclamar a la FIFA y no sé qué otra wea con plumas. Ya van a ver cuando no pueda seguir estudiando y les queme su cagá de Puntángeles y su biblioteca y su casino con comida con sabor a plástico y me viole a todas las viejas culias del institucional en filita… por no ponerse la camiseta por los estudiantes de esta cagá de Universidad… porque finalmente, parece una maldad wn, una vil mariconada que dejen a tanta gente sin becas ni créditos y tengan que irremediablemente salirse de esta universidad o endeudarse con este monumento al falo fascista como lo es el Banco del Estado… weones malos, maricones culiaos malos, “pendeja de la conchesumadre, puta reculeá, maraca retamboreá, hueona ‘e mierda, conche tu madre, chucha de tu madre… MALA PERSONA!.. mala persona… mala… mujer de mierda, mujer de malos sentimientos y la conchesumadre.” . Que no nos derroten por última vez en esta eterna derrota del vivir!

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