martes, 4 de junio de 2013

Aguasfuertes azules

Es casi un absurdo, algo acusadamente ilusorio para cualquier autor pretender expresar un comentario objetivo cuando hay colores involucrados. Inhabilidad del juez sería lícito argüir. Aún más, sobre la marcha de un triunfo importante o cuando se trata de la glorificación del credo con el que se comulga, pareciera siempre más viable y honesto guardar absoluto silencio.
Sin embargo, anulado y todo, lisonjero y verboso el papel aguanta mucho. No por eso serán palabras inconducentes, no por eso la exposición carecerá de crédito.
       Cortadas las ataduras y exhibidas las costuras digamos que se pretende hablar de fútbol, de fútbol y literatura. Y claramente lo es: “Leones, la historia de la U más exitosa de todos los tiempos” (2012) de Rodrigo Fluxá y Gazi Jalil, no se remite al mero biografismo, al anécdota o a cuadros estadísticos. Si bien es básicamente una recopilación de 6 historias ejemplares, incluida la de Sampaoli; tiene pretensiones que sobrepasan el mero deseo de vender con la mejor campaña futbolística del último tiempo.

Detrás del librito de menos de 200 páginas, hay una propuesta literaria. Me atrevo a decir que consecuencia de “Ojos Rojos” (2010) de Juan Ignacio Sabatini, formulan una estructura ficcional que emparenta la construcción sociológica, esta vez de las realidades de los jugadores y no del sentimiento popular, con la campaña épica de un equipo ordenado, multifacético y donde el técnico pasa a ser un hincha más –otra gran diferencia con la ciudadela-Bielsa propuesta en el documental. Pero más allá del correlato, llama la atención su fragmentación, la siembra de indicios al inicio de cada capítulo. La descripción casi costumbrista de los cuadros de cuna de cada jugador y la reconstitución minuciosa de los contextos barriobajeros, de los eventos traumáticos, de los cercanos, muertos y vivos, termina por configurar una sinfonía, un concierto de fuentes testimoniales opuestas: la historia familiar, el cahuín de pobla, la noticia sensacionalista y la cuña de farandulezca. De ahí el mérito de los autores, de ahí lo interesante del libro.
            Ya se afirmaba días antes de su publicación, que el mentado no se refería solo a la campaña, sino que, además a “las historias de los jugadores y [a] los lugares donde sale el talento en Chile, que casi siempre son poblaciones conflictivas". En este sentido, los capítulos sobre Charles Aránguiz y Junior Fernández son una fiel representación. Ambas cruzadas por historias de esfuerzo, violencia y marginalidad que terminan por pulir, por sobrellevar a lo largo de su vida deportiva. En contraposición tenemos la historia de Marcelo Díaz, El antifutbolista, casado con una abogada y extraño espécimen del circuito chileno, empeñado  en hablar bien, en terminar el colegio más que en abusar de la fama y el lujo que muchas veces conlleva la profesión. Más allá encontramos la historia del futbolista evangélico, parodiado por la hinchada, excesivamente criticado por los reporteros años antes; o el relato del talentoso arquero que atropella a una joven de 22 años, aclarando de paso –detalle no menos polémico- que el índice de alcohol en la sangre de la víctima era mayor que en la victimario y que las culpas en el sabido accidente, habría sido totalmente compartidas.
Finalmente, la introducción hecha por Giorgio Jackson sitúa a la publicación en un importante momento histórico, tanto en la esfera política estudiantil como en la deportiva. Es durante estos años en que irrumpió el movimiento social con más visibilidad a nivel nacional y donde se gana, casualidad o no, una copa internacional de manera nunca antes vista. Ambos hechos, fruto de años de trabajo y coherencia histórica que más adelante, quizás, alguien compare con el impacto que produjo el Colo Colo 73, como lo muestra “Colo Colo 1973. El Equipo Que Retraso El Golpe” del gran Luis Urrutia ONell.

 Recuerdo pocos ejemplos de un cuadro futbolístico profesional, durante la primera década de este siglo, que más allá de los resultados, jugara compenetrado, con una identidad particular, volcado al arco contrario: el Santiago Wanderers del peineta Garcés durante el año 2001, el buen juego de la Universidad de Concepción del año 2003 con Valdivia como estandarte, el Colo-Colo del 2006 bajo el sello de Borghi. Ejemplos más, ejemplos menos, lo cierto es que el libro guarda para la posteridad la campaña 2011-2012 de la Universidad de Chile, para que futuros hinchas, tal vez hijos de los que actualmente acompañan al romántico viajero, puedan visitar en conjunto historias de esfuerzo y éxito  que a veces el fervor del momento y el escaso stock de triunfos internacionales del fútbol chileno, quieren ocultar.  

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